¡Revolución!

Según Peter Drucker en su libro “La sociedad postcapitalista” tenemos nuevas reglas del juego para esta y las siguientes décadas:

  • Nuevos modos de integración en la cadena de valor – nos encontramos en plena Revolución Empresarial en donde se persiguen procesos económicos.
  • Significado social de la empresa – ¿somos organizaciones que impactamos sólo en la economía de nuestros empleados? o ¿vamos más allá de un simple salario?
  • Un orden supranacional delimita los marcos de referencia en materia de competitividad.
  • Sociedad del saber – el poder lo tiene aquel que posee el saber, reflexiona y analizar para entonces emprender una acción.
  • Nuevo enfoque de capacitación – pasar del enfoque tradicional a uno estratégico. 


Desde mi punto de vista la Revolución Empresarial ya no hace alusión a el “qué” (como lo hacía la Revolución Industrial) sino al “cómo”; esto va de la mano con lo que dice Drucker de
nuevos modos de integración y es que la empresa ya no puede ser considerada como un sistema cerrado, sino como un sistema que afecta primeramente a los empleados psicológica y emocionalmente (es por esto que temas como la satisfacción laboral están tan de moda, pues ya no es sólo importante que me paguen o no, sino cómo me siento en mi trabajo, cómo me trata la empresa, en qué me hace mejorar como persona, etcétera), por lo que esta afectación trasciende a otros niveles que son precisamente los comunitarios y sociales, y de la sociedad es de donde surgen las reglas de economía y política que marcarán los caminos a seguir.

Ya he mencionado en otros artículos que nos encontramos sumergidos en un mundo de competencia global; mis competidores no son únicamente los que están en mi mismo parque industrial (por hacer una analogía) sino todos aquellos que hacen un bien o prestan un servicio, ni si quiera igual, sino similar al mío. Entonces ya no importa “qué” hago, importa “cómo” lo hago; en décadas anteriores todos los esfuerzos de la empresa estaban dirigidos a la calidad, y surgieron mecanismos internacionales que regían el nivel de calidad, uno de los ejemplos pueden ser las famosas normas ISO, pero esos mecanismos ya no son el marco que nos delimita: el cliente da por sentado que lo que va a comprar es algo de calidad (si no lo fuera no lo compraría y punto), entonces ¿qué es lo que nos hace competir ahora? Desde mi muy personal punto de vista: nuestra gente.

En medio de esta revolución que parece ser muy silenciosa, el recurso humano es el más importante de la empresa, entonces los mecanismos de ahora ya no son normas, ya no son guías que indiquen los pasos a seguir en un proceso, son las relaciones inter e intradepartamentales las que rigen el crecimiento de la organización; podemos hacer mención entonces del coaching, programas neurolingüísticos, habilidades gerenciales, evaluaciones de desempeño (desde una simple encuesta hasta una evaluación tan integral como la 360°), equipos altamente eficientes, resolución de conflictos, comunicación asertiva, en fin: la cultura organizacional.

Yo diría que el enfoque tradicional de capacitación (y más que tradicional lo llamaría: antiguo) tiene infinidad de características a superar, como seguramente lo seguirá teniendo cualquier enfoque que se adopte, pero entre las más importantes consideraría:

  1. Los temas de capacitación no deben de estar enfocados a la “especialización” de las personas, necesitamos gente que sea multitasking, que de una actividad pueda pasar a otra y no por eso deje de ser productiva.
  2. Romper con la barrera de “más es mejor”, es decir, no tener un enfoque en producir más bienes a destajo (en vez de 15,000 unidades al día el objetivo será 20,000), al contrario: producir únicamente aquello que el cliente pide, y esta característica no hace alusión sólo a empresas de bienes, es de hecho en las empresas de servicio en donde más se cae en este error porque los costos de “inventario” son mucho más difíciles de medir.
  3. Contar con un sistema de gestión lejos de contar con un sistema de “datos”; como comenté en mensajes anteriores de nada nos sirven los datos si no los traducimos a información con la que seamos capaces de tomar decisiones.
  4. Estar en constante comunicación con el exterior, no sólo con mi cliente, no dejar de lado a mis amigos Y enemigos, a los clientes potenciales e incluso a aquellas áreas del mercado que ni siquiera consideraría como mercado meta, pues la capacidad que desarrollemos de entender al mundo es la que definirá qué tanto crecemos (para esto podemos usar encuestas, entrevistas, estudios de mercado, páginas sociales, inteligent business y sobretodo el networking). Podría resumir este punto justo como la sociedad del saber que menciona Drucker.
  5. Por último entender a la organización como un TODO, un sistema holístico. Quizás esta sea la característica que más trabajo nos va a costar adoptar, pero en la medida en la que entendamos que “equipo” no es sólo mi área sino la empresa entera, es que vamos a dar mejores resultados.

Suena fácil pero es difícil; es difícil pero no es imposible, ¿le entras a la nueva revolución?

Leonor de la Peña Limas
Project Manager | NWISER

+52 (442) 130 7533 | 62*173060*5
www.nwiser.com

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